lunes, 31 de diciembre de 2018

Feliz 2019

Les deseo junto a mi familia, que´tengan un bendecido final del 2018; y que la presencia del Espíritu Santo inunde sus vidas y familias en este nuevo año 2019.
¡Qué puedan disfrutar la amistad de Jesús, su amor y su fidelidad!
¡Qué en este año 2019 puedas permitirte ser abrazado/a por el dulce amor de Dios!
Lamentaciones 3:23 Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!
24 Por tanto, digo: "El Señor es todo lo que tengo. ¡En Él esperaré!"
25 Bueno es el Señor con quienes en Él confían, con todos los que lo buscan.
26 Bueno es esperar calladamente a que el Señor venga a salvarnos. (nvi)
¡Bendiciones!

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Una semana antes de Navidad


Testimonio de mi conversión:
Tenía tan sólo 19 años de edad y faltando solamente una semana para Navidad, Jesús se presentaba a mí, en el año 1985.
Siempre me gustó escribir, recuerdo que ya a los 12 años de edad escribía poesías.
No me pregunten el por qué, pero muy a menudo le escribía a la soledad.
Y no era por encontrarme sola, porque siempre en casa hubo amor y unidad.
Pero quizás las constantes enfermedades en mi vida, le habían dado matices oscuros y fríos a mi corazón.
Cuando me hablaron de Jesús, recuerdo que me hicieron leer el siguiente texto bíblico:
Juan 3:16 Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.(nvi)
Después me dijeron poné tu nombre allí.
Juan 3:16 Porque tanto amó Dios a Tere, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Me impactó tanto ver que mi nombre entraba en el plan de salvación, que mi nombre encajaba perfectamente en la Palabra de Dios!!
Luego un Jesús te ama Tere, dicho en ese entonces por quien era mi Pastor Néstor Cómas, hicieron que mi corazón comenzara a sentir que algo estaba pasando en mi interior.
No voy a olvidar nunca, que siempre hubo gente con mucho amor, dispuesta a dar su tiempo por mí para que fuera libre.
Recuerdo al Evangelista Miguel CeJas y su esposa Marta, ministrándome por tres largas horas por teléfono.
Recuero al Pastor Comas, al Pastor Juan Carlos y a mi papá ministrarme liberación por largas horas en casa.
Y cómo olvidar la semana intensa que viví en la campaña de Carlos Anacondia, donde cada noche me llevaban a la carpa, para liberar mi vida de tantas situaciones, maldiciones y opresiones.
Recuerdo una madrugada, en donde estaba sentada en un banquito, al aire libre, en la campaña de La Boca y unas jovencitas, me ayudaron a ser libre. A ellas nos les importó el tiempo que estuvieran conmigo, sino por el contrario, me amaron y se dejaron usar por Dios.
Nunca supe quienes eran, pero les estoy eternamente agradecida a ellas y a todos los que formaron parte de mi conversión.
Y finalmente Betty Morris con su equipo, ministraron mi vida, quedando yo libre, de toda opresión y de toda maldición generacional.
Y cuando salí de aquella carpa de la campaña, mi papá dijo:
_Gracias Señor, ahora sí mi hija está libre, tiene otro rostro y otra mirada.
Y fue así, que en toda esa semana previa a Navidad, que mi vida cambió y desde aquel día y por siempre mi vida le pertenece a Jesús.
¡Cómo no amar a alguien qué rescató tu vida del hoyo!!
¡Cómo no amar a alguien qué dio su vida por amor en la cruz!!
De mi parte no tengo más que agradecimiento a Jesús, porque solamente por Él tengo vida eterna, tengo salvación y tengo una familia libre de toda maldición, llena de amor y del poder de Dios!!
Te invito a recibir a Jesús en tu corazón:
Dios en el nombre de Jesús, me arrepiento ahora de todos mis pecados.
Recibo a Jesús como el Señor y Salvador de mi vida.
Te pido que anotes mi nombre en el libro de la Vida.
Espíritu Santo te necesito, necesito conocerte.
Bendice mi vida y mi familia.
Amén.
No te olvides de volver a leer Juan 3:16 y poner tu nombre allí, Jesús te ama!!
¡Bendiciones!

viernes, 7 de diciembre de 2018

Aprendiendo a decir NOOO!!


Entre experiencia personal y reflexión:
Dios no nos creó con el propósito de vivir bajo el maltrato de nadie,
Por el contrario, Dios desea que por medio de Jesús, encuentres en Él, tu propósito en la vida.
Dios desea acompañarte en tu caminar diario, desea ayudarte en resolver tus problemas, desea que le invites a involucrarse en tus asuntos.
Dios desea reír con vos y también desea consolarte y darte nuevas fuerzas cuando estés atravesando por algún llanto.
En lo personal, me costó mucho, poder decirle a la gente esa palabra tan poderosa y ahogante muchas veces, como es la palabra NO.
El decirle no puedo a alguien, era para mi un desafío: ya que vivía pensando en qué tenía que agradar, obedecer y correr detrás de cada persona que me daba una orden, sin importar lo que yo pensara o lo que me pasara.
Hasta que fui descubriendo mi identidad en Jesús, fuí tomando confianza, fuí rompiendo en su nombre todas las ataduras que me frustraban y oprimían.
Pero gracias a Jesús, me permití equivocarme como cualquier ser humano. Me permití decir no lo sé, cuando algo no lo sabía.
En Jesús encontré mi crecimiento emocional y espiritual y por ende muchas de mis dolencia físicas comenzaron a ser sanadas.
Pero tuve que dar el primer paso y fue mirarme por dentro y reconocer lo que me pasaba.
Luego, me puse de pié por dentro e invité al Espíritu Santo a que me ayudara con todo el lío emocional que estaba atravesando.
No fue fácil, pero pude lograrlo en Jesús. Soy en las manos de Dios, una obra en construcción permanente.
Y aún hoy en día, me encuentro tal vez obrando de una manera que creía ya superada, pero ahora trato de no frustrarme, ahora me permito aprender de mis errores y trabajarlos de la mano de Dios, para salir en victoria y con un crecimiento que antes no tenía.
Y no me estoy conformando en apañar mis errores, sino estoy diciendo que como ser humano, siempre me voy a equivocar.
Pero esas equivocaciones, me deben llevar al crecimiento constante, me deben llevar a moverme en fe y por supuesto a cambiar y a avanzar tomada de la mano de Dios.
El desafío de hoy: Es animarnos a afrontar y a vencer esa palabra chiquita y poderosa como es el NO.
Y aprender a decir no puedo, no quiero, no lo voy a permitir, etc.
Tenemos autoridad en Cristo Jesús, para vencer.
Pero también te quiero decir que en lo personal invertí mucho tiempo en cambiar y en dejar a Dios obrar en mi interior.
La falta de perdón, la amargura, el odio, el deseo de venganza, el aislarnos, la culpa, la tristeza, pensamiento de muerte, etc. nada de eso viene de Dios.
Sino por el contrario, nos aleja de su presencia y abre puertas emocionales, espirituales y físicas que nos terminan colocando en un pozo de oscuridad.
Hoy Jesús te está invitando a que vayas a Él y aprendas a dejar tus cargas en sus manos.
Mateo 11:28 "Vengan a Mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y Yo les daré descanso. (nvi)
En dónde te encuentres, cerrá tus ojos, abrí tu corazón y dejate amar por Dios.
¡Bendiciones!

lunes, 3 de diciembre de 2018