jueves, 25 de febrero de 2016

"MUJERES DE LA CÁRCEL"



(Si conocés a alguna, por favor leele este escrito)

Quiero dirigirme a aquellas mujeres que están en una cárcel privadas de su libertad.
Quiero decirte querida amiga que Dios conoce la angustia y la tortura que estás pasando. Tal vez sentís que ni Dios puede perdonarte, o quizás culpes a Dios por tu condición actual.
La Biblia dice que para aquella persona que cree  y acepta a Jesús en su corazón y se arrepiente de sus pecados, las cosas viejas pasaron, Dios hace todo nuevo.
 
2 de Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
 
Pero también me imagino que pensarás lo fácil que es hablar así, porque yo estoy del otro lado. Te entiendo, pero así no solucionás nada. Ponete de pié por dentro, no perdés nada si dejás a Dios obrar.
Hoy tomé mis apuntes para continuar escribiendo este libro y le pregunté a Dios:
_ ¿Qué le querés decir a las mujeres hoy?
Y Él habló estas palabras a mi corazón.

_ Hoy quiero hablarles a las mujeres que están en la cárcel.
Decile que las amo, que dí mi vida por ellas, que crean en Mí, que me entreguen sus vidas. Porque Yo Soy El Gran Yo Soy. Soy Dios fuerte y poderoso. Soy Dios amigable y  mis oídos están atentos a la voz del que me busca.
Decile a las mujeres que están en la cárcel que soy el Dios de los imposibles, soy Jesús, que dí mi vida por amor a ellas. Que conozco sus llantos, sus tristezas, sus odios y sus rencores, que cada instante de sus vidas yo lo conozco.
Decile que hoy es tiempo de cambiar y el que a Mí viene, no le echo fuera.
Decile que prueben mi amor, “Yo Soy Fiel y Verdadero”.
 
Cuando Dios habló a mi corazón todas estas palabras, sentí tanto su presencia y amor que me conmovieron hasta el alma. Realmente me dí cuenta el caudal de vida y el profundo amor  que emana de su corazón y de cómo está dispuesto a derramarlo sobre todas las mujeres.
 
Te invito a hacer esta oración:
 
 Amado Dios, en el nombre de Jesús, te pido ayuda, para creer en vos y para vivir en tus caminos.  Me perdono por lo que he cometido, te perdono porque siento que me abandonaste, te pido perdón por todo lo que hice.  Perdono a las personas que facilitaron que esté aquí. Renuncio en el nombre de Jesús, a toda obra de maldad.
Espíritu Santo, quiero conocerte, quiero cambiar, por favor lléname de tu presencia ahora y siempre. Dios poderoso, en el nombre de Jesús  pongo en tus manos mi condena, sea  en mí tu voluntad. Amén.
 
Tampoco me puedo olvidar que hay muchas mujeres que están en libertad, pero que están presas en cárceles emocionales y espirituales, que las llevan al suicidio, a la depresión, al pánico y que viven con pensamientos de muerte.
Hoy Dios quiere sanarte y tener una relación personal con vos. ¡No te olvides qué Jesús te ama! 

 

 (Material extraído de mi libro “Ahora sé quién soy” Junto a Bellas Historias.)

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!


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