viernes, 3 de noviembre de 2017

BENDECIDO VIERNES

EL DÍA QUE DIOS HABLÓ A MI CORAZÓN.
“TERE…. DEJÁME HACER”
 

Recuerdo perfectamente aquel día, en el que estaba cansada y agobiada. Me sentía agotada, no había dormido bien, evidentemente las preocupaciones se estaban haciendo sentir en mí.  
Fue entonces que allí en mi cocina, cerré mis ojos y oré a Dios.  Y de repente, como una brisa suave, la presencia del Espíritu Santo rodeó mi ser.
Sinceramente quería rendirme ante su presencia, pero sentía que había una carga inmensa en mi espalda, que no me dejaba disfrutar de ese maravilloso momento.
Pero sabía que Jesús estaba allí  junto a mí, sabía y sé que Él es mi fortaleza.

Y como una voz tierna y amorosa, sentí en mi corazón estas palabras:
__ Tere… dejáme hacer. Soltá en mis manos lo que te pasa, soltá tus peticiones, soltá aún el temor que sentís, al pensar que si me das tus necesidades, Yo  no te voy a responder.

Y fue allí, en mi cocina, con mi mate ya frío, con mi Biblia abierta, con mis ojos llenos de lágrimas, que le pedí perdón a Dios. Y por supuesto, puse en práctica lo que  había hablado a mi corazón.
Hoy, ya pasó un tiempo de esta experiencia, pero cada día tengo que trabajar junto al Espíritu Santo en soltar mis peticiones y mis inquietudes en las manos de Dios; y por ende confiar en que su voluntad es lo mejor para mí y mi familia.
No nos podemos permitir que nuestras emociones alteradas nos dominen, no podemos dejar que una situación adversa nos maneje. Sino por el contrario, así como estamos y con un corazón sincero, tengamos la plena confianza de entregar nuestras cargas en las manos de Dios.

Filipenes 4:6 No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.(NVI)

Oremos:
Padre Dios, en el nombre de Jesús, venimos ante Ti en este día. Te pedimos perdón por nuestros pecados, cubrimos nuestra vida y la de nuestra familia con la sangre de Jesús.
Amado Dios, en el nombre de Jesús, renunciamos a toda angustia, a toda preocupación, a todo temor, a toda ansiedad y a todo lo que nos quita la paz y la confianza en Ti.
Tomamos la decisión de soltar en tus manos toda carga que estamos llevando, te damos gracias porque en Cristo Jesús está nuestro descanso.
Espíritu Santo llénanos de tu presencia, en el nombre de Jesús. Amén.

¡Bendiciones!



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