martes, 7 de julio de 2020

En esta cuarentena, no demos lugar a la melancolía, avancemos en fe hacia el próposito de Dios.

Según el Drae, la melancolía es una tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que quien la padece no encuentre gusto ni diversión de nada.

La melancolía que se está viviendo en estos tiempos de pandemia, es muy fuerte.

Recordar los momentos que disfrutábamos al salir a pasear con nuestros seres amados. O  no saber como seguir por  el negocio que quizás tuvieron  que cerrar por esta cuarentena. O puede ser que alguien haya perdido a un ser querido y por ende la tristeza, la melancolía, la angustia, desbordan en llanto al comenzar un nuevo día.

Muchas personas están inmersas en un estado de angustia, por el temor a enfermar, o a morirse o a queda sin sus ingresos.

Proverbios 12:25  La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra.

La angustia abate el alma, trae temor y hace nido en el corazón.

No debemos dar lugar a esos sentimientos, sino por el contrario, debemos leer la Biblia, porque allí encontramos descanso para nuestra alma.

En lo personal, el Salmo 121 me ha sido y me es de gran ayuda. Saber que alzar mis ojos en oración, da paz a mi alma, porque mi socorro y mi ayuda viene de Dios. Un Dios poderoso y amoroso que no duerme, sino que por el contrario siempre está dispuesto a escuchar nuestro clamor.

Dios nos está invitando a darle el control de nuestro corazón. 

Si en esta cuarentena, la melancolía está ahogando tu ser, te invito a hacer esta oración:

Querido Dios, en el nombre de Jesús te entrego toda mi vida y mi familia en tus manos, sabiendo que vos tenés planes de bien para cada uno. Renuncio ahora a toda melancolía, angustia, temor e incertidumbre que rodea mi vida y mi hogar. Espíritu Santo te pido que llenes mi corazón de tu presencia, te necesito, amén.

¡Bendiciones!




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